Triángulo dramático: Qué es y cuáles son sus aplicaciones en la empresa

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Cuando somos adultos y nos hablan de juegos normalmente los asociamos a los niños, nos acordamos de lo que jugábamos de pequeños y en qué eramos los mejores en el recreo.

Pues he de decir que de adultos también jugamos y es más, sin saberlo, puesto que en nuestro día a día utilizamos distintos personajes para participar en un juego en el que nadie gana y que se llama “El triángulo dramático”.

Este es un juego psicológico al que te enseñan a jugar desde pequeño, de una forma inconsciente ya que imitas a los adultos, expertos ya en esta materia. Y, ¿para qué? Para reclamar atención, cariño y reconocimiento.

En él se establecen tres roles: perseguidor, salvador y víctima. Vamos a hablar de cada uno de ellos.

Perseguidor: la persona que toma este rol va actuar de una forma prepotente, solo él hace las cosas bien, culpabiliza al otro de su ineficacia, es autoritario, no delega jamás, tomará las decisiones ya que las suyas son las correctas, no pide opinión, se encuentra siempre en posesión de la verdad absoluta.

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Salvador: este rol se caracteriza por ser la persona que siempre está dispuesta a ayudar aunque no se lo pidan, aunque sea un sobreesfuerzo para él. Piensa que su propósito de vida es ayudar, a cargar los problemas de los demás ya que él está más capacitado para ello. Su preocupación es extrema, prevaleciendo las necesidades de los demás a las suyas propias.

Víctima: este rol quizás sea la piedra angular del triángulo, ya que ocupa la posición de más poder. Como su nombre indica, la persona que toma este rol no se ve capaz de afrontar su día a día, todo le pasa a ella, destaca su mala suerte. Se siente utilizado, manipulado, herido, controlado,… siente pena constantemente de sí mismo.

Es probable que en cada rol has identificado a una persona de tu propio entorno.

Y lo más fascinante de todo es que cada uno de nosotros toma uno de los roles más de una vez al día para jugar con otra persona o con nosotros mismos.

Piensa en el siguiente cruce de frases:

A: Este expediente está como siempre, incompleto.
B: Quizás si lo cumplimentas tú quede mejor.

A: Este expediente está como siempre, incompleto.
B: Lo siento mucho, tengo muchos problemas y no puedo concentrarme, siempre me tocan a mí los peores expedientes.

A: Si pudieras hablarme sin gritar…
B: No te tendría que gritar si no tuviera que repetirte las cosas mil veces.

¿Puedes identificar los roles?

Venga, te ayudo un poquito.

En el primer caso, los dos individuos toman los roles de perseguidor. En el segundo, el primero se mantiene como perseguidor pero el segundo toma el rol de víctima, y en el tercero, la víctima es el primer individuo mientras que el segundo se situa como perseguidor.

¿Qué ocurre cuando estos roles se identifican claramente en los líderes de la empresa?

Líder perseguidor: ejercerá un liderazgo autocrático, toma de decisiones unilateral y el equipo tendrá muy pocas posibilidades de desarrollar su creatividad. Todo está establecido.

Líder salvador: destacará por su ineficacia por exceso de trabajo, puesto que llevará a cabo tareas que correspondan a su equipo y pospondrá las suyas propias. Este tipo de líderes, pese a querer ganarse el reconocimiento de su equipo, termina perdiendo su respeto, puesto que no lo ven como líder.

Líder victimista: es el tipo de líder que se queja de todo ya que tiene el peor equipo, menos medios, percibe que es menos valorado, que su opinión no cuenta. Siempre con su mala suerte
el hecho de no alcanzar los objetivos.

¿Cómo actuar ante esto?

Desde mi marco de referencia, yo quizás les haría las siguientes preguntas:

Perseguidor: ¿Qué ganas si alguna vez tienes en cuenta la opinión de otra persona tomándola como válida?¿Qué cualidades encuentras en tu equipo para que puedas delegar?¿Aumentaría tu margen de beneficio si para cada decisión tuvieras más de una opción?¿Has sentido la satisfacción de reconocer el talento de otro?

Salvador: ¿Sabe tu equipo cuáles son sus funciones? ¿Qué ganan tus colaboradores cuando realizan sus tareas desde principio a fin? ¿Como ayudas más, haciendo las tareas de un compañero o dejando que el otro aprenda con la experiencia y se desarrolle en su trabajo?

Víctima: ¿Qué está en tu mano cambiar? ¿Y si en vez de lo negativo te apoyas en lo positivo? ¿Qué ganas demostrando que tú sí puedes?

Todos necesitamos reconocimiento, cariño, atención, pero debemos saber pedirlo adecuadamente no hay que mendigarlo.

¿Te imaginas cómo se puede transformar el ecosistema de tu propia empresa?
 
 

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