Mujeres malagueñas caminando juntas

Qué mundo de oportunidades se nos abre con solo poner un pie fuera de nuestra zona de confort, cuantas personas maravillosas de las que podemos aprender se quedan fuera de nuestras vidas por no ser valientes para dar tan solo un pequeño paso.

Esta es una reflexión que me hago a mí misma y que pongo a servicio de todo aquel que al leer esto le pueda servir después de vivir hace unos días una experiencia de la mano de AMUPEMA (Asociación de Mujeres Empresarias de Málaga) y de la Diputación de Málaga; el evento en concreto, EMI, Empresarias Malagueñas Impulsan.

AMUPEMA logotipo

Cuando un grupo de personas se unen con un fin común, en este caso mujeres que luchan por llevar hacia adelante el proyecto de sus sueños, se forma un sistema donde la energía, las ganas, la ilusión y el saber que “yo también quiero estar presente y confío en mí” hace que todo sea posible.

Está más que claro que uno más uno no tiene por qué ser dos, cada persona cuando disfruta, vive y crea diariamente, suma mucho más que uno. Imaginaos esto en una empresa cuando todos van hacia la misma dirección y con el mismo sentimiento, es simplemente fantástico.

En estos días, compartiendo lo mejor de cada una de nosotras, y corriendo por mis venas lo que soy, Coach Sistémica, he observado y percibido muchas cosas, y me encantaría comentar una de ellas, por si os puede servir. Al inicio del acto todas nos pusimos una pulsera identificativa de esa jornada, algunas de las participantes se las pusieron solas y otras pidieron ayuda a la compañera que tenían al lado, a raíz de esto me gustaría dejar en el aire unas preguntas. Si no os dicen nada, disculpadme, será seguro una reflexión para mí. Ahí van:

¿Qué cambia en tu vida si pides ayuda? ¿Qué ganas en tu proyecto si haces las cosas tú sola?

Gracias a todas por estos momentos únicos que nos aportan tanto.
 
 

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